Cuando una niña, niño o adolescente es utilizado como instrumento de presión, castigo o revancha contra el otro progenitor, deja de ser protegido y comienza a cargar con un conflicto ajeno.
Separarse de la pareja no significa separar a los hijos de sus afectos.
Por una Justicia Familiar sin hijos rehenes, con hijos sin ataduras.
Con infancias libres para amar sin culpa y crecer en paz.

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