ESCUCHAR SIN JUZGAR
El abogado en Derecho de Familia debe escuchar sin juzgar.
Esto significa ser capaz de mirar a los ojos sin prejuicios,
escuchar hasta que las emociones se agoten,
oír historias personales sin catalogar conductas ni cuestionar pasados.
Debe transmitir calma y,
con madurez,
proponer aquello que mejor resuelva,
que sirva no solo para solucionar el conflicto,
sino también para reparar el alma.

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